Lucía Fernández Meana

Un buen asesor, por muy obvia que parezca la definición, debe ASESORAR, y sí, lo pongo en mayúsculas, ya que asesorar no es tramitar y liquidar impuestos. Nuestra labor va más allá. Debemos velar por los intereses de nuestros clientes y debemos ayudarles en el crecimiento de su negocio o empresa para que estos sean un éxito.
Soy Lucía Fernández Meana, Licenciada en Administración y Dirección de Empresas y CEO de Meana Asesores. En 2014 decido adentrarme en el mundo del emprendimiento y es así como nace este proyecto llamado Meana Asesores. Por aquel entonces tenía 27 años y el miedo no tenía cabida en mí, nada podía salir mal, mi cabeza no barajaba el fracaso como una posibilidad, llámame inconsciente, temeraria o atrevida… pero ¿Qué emprendedor no tiene alguna de estas cualidades? Tenía claro cual era el objetivo: ASESORAR lo pongo en mayúsculas si, seguramente te parezca una palabra muy obvia, pero tras realizar un análisis del sector y testar a mi entorno, me di cuenta de la visión que tenían las empresas y los autónomos de los asesores y no era otra que unos meros tramitadores de impuestos, una necesidad para que la Agencia tributaria no llamase a sus puertas. Había mucho trabajo por hacer y tenía claro cómo quería asesorar a nuestros clientes, quería que se sintieran acompañados durante todo su camino empresarial.
Diez años después seguimos con el mismo pensamiento y asesorando de la misma manera porque ese es el verdadero secreto de nuestro éxito. Sabemos que el camino del emprendimiento no es un camino fácil, muchas horas de trabajo, muchas dudas, muchos días malos, pero también muchas alegrías, como dijo Ben Wissentein «Todo empezó desde nada». Vivimos tiempos de constante cambio e incertidumbre, todo un desafío, pero desde aquí te animo a que cumplas tu sueño si llevas la vena emprendedora dentro, el resto déjalo en nuestras manos.








